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Presentación del blog

Este es el extracto de la entrada.

Este blog nace con la finalidad principal de compartir ideas y reflexiones propias que ( a mi juicio) pueden ser importantes ya que girarán en torno a una esfera fundamental de nuestra sociedad, la educación. Una esfera que por desgracia está muy dañada y a la que se le da menos importancia de la que se debería. Por eso me gustaría dedicarle este espacio de uso, para aportar un granito de arena a la recuperación de su status en la sociedad.

Todo lo que mencione en él, será bajo mi visión propia de la educación partiendo de una escasa experiencia en el ámbito (actualmente), pero sí desde una perspectiva crítica y vocacional. Espero que os sirva de ayuda o por lo menos que paséis un rato entretenido inmersos en la lectura de su contenido.

Aprender matemáticas, sí puede ser divertido.

Son muchas las materias comunes que causan dificultad en los niños y niñas y que no les permiten lograr unos buenos resultados en función de su trabajo.

Evidentemente, surge aquí la diversidad ya que cada uno tiene puntos fuertes en muchos ámbitos y puntos débiles en otros tantos.

Una de las materias con las que yo he tenido una gran lucha desde la Educación Primaria hasta día de hoy y que son muchos y muchas los y las que han tenido que lidiar con esta, son las matemáticas.

En muchas ocasiones se habla de que las materias numéricas son mucho más difíciles que las de letras.

Surge en este punto la necesidad de preguntarse ¿por qué las materias en las cuales se trabajan los números se tienen más mérito que muchas otras?, ¿qué tienen las ciencias para resultar tan complicadas al alumnado?, ¿es culpa del alumnado o se esconde algo más en el aprendizaje de las matemáticas?

Como respuesta al primer interrogante, debo decir que se trata de una simple creencia que, por desgracia, está muy implantada en la sociedad actual pero que no tiene validez alguna ya que ambas ramas (ciencias y letras) son imprescindibles en el día a día.

El segundo y el tercer interrogante que he planteado tienen mucha relación, ya que esa dificultad en el aprendizaje tiene que ver con algo más que con el alumnado.

En el aprendizaje de las matemáticas, el alumnado tiene un papel primordial ya que, la atención, el trabajo y la comprensión son variables que pueden albergar grandes resultados si se combinan proporcionalmente bien y también pueden acarrear malos resultados si no se hace una buena combinación de estos.

He dicho que el alumnado tiene un papel principal pero existe otro componente fundamental en la enseñanza de las matemáticas, que es el profesor o la profesora.

La función de este último componente no es sólo enseñar las operaciones básicas y a partir de ahí practicar diferentes combinaciones para avanzar hacia niveles mucho más complejos. En este apartado, la metodología es fundamental ya que en muchas ocasiones, los niños comienzan con problemas en este terreno desde las etapas más tempranas, en donde se les enseña las operaciones básicas, lo que conlleva a mayores problemas en etapas posteriores y suponen un lastre y una lucha continua para no llevar esta materia suspensa al final de las evaluaciones y de los cursos.

La mayoría de estos problemas en el inicio de su aprendizaje, vienen dados fundamentalmente por el abuso que se hace de las repeticiones y de realizar las operaciones de forma automática sin entender verdaderamente lo que se está haciendo. Ejemplos de estos errores son: el uso que se realiza de las tablas de multiplicar, operaciones básicas, problemas…

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¿Cómo podemos trabajar las matemáticas sin abusar de los métodos de enseñanza tradicionales?

Como he dicho anteriormente, las etapas más tempranas son imprescindibles en el aprendizaje de las matemáticas, ya que son en estas donde se consolidan los cimientos fundamentales para después poder entender el resto de las cosas.

Para que los niños y niñas entiendan mejor este mundo que a veces parece “abstracto” es fundamental hacerlo lo más práctico posible a través de diferentes materiales que considero, pueden ayudar mucho  a la consolidación de los contenidos y que expondré a continuación:

-Cuentos: Los cuentos constituyen un recurso fundamental para los niños y son muy importantes para transmitir valores y contenidos de diferentes materias. He dedicado una entrada a los cuentos por lo tanto los y las que la hayáis leído podeis saber todos los beneficios que tienen.

Existen muchos cuentos con los que podemos trabajar este contenido. Para llevar a cabo las sesiones, se puede partir de la lectura del cuento y realizar diferentes actividades. Ejemplos de cuentos que trabajan las matemáticas son “Por cuatro esquinitas de nada” en donde podemos trabajar las formas y los colores, “el pequeño conejo blanco” en el cual se pueden trabajar los tamaños y las cantidades, “los diez patitos de goma” en donde se pueden trabajar los números cardinales del 1 al 10 y los ordinales del 1º al 10º.

Entre las actividades que podemos realizar, pueden destacar: recortar los animales de los cuentos y clasificarlos o colorearlos según los tamaños, hacer carreras de patos en un balde de agua, realizar una caja con entradas circulares y cuadradas… Todas ellas trabajarán los contenidos de los cuentos y por tanto, del currículum.

 

 

-Juegos para trabajar las matemáticas: En este apartado podemos abarcar diferentes juegos de mesa que nos servirán para trabajar contenidos de esta materia. Se adaptarán a las edades con las que trabajemos.

Podemos destacar los bloques lógicos de Dienes con los cuales podemos trabajar las formas (cuadrada, redonda, triangular y rectangular), los colores (rojo, azul y amarillo), los tamaños (pequeño, grande, grueso, delgado), las regletas de Cuisenaire a través de los cuales podemos trabajar tamaños, colores y sumas y restas y los ábacos en donde podemos trabajar las sumas y las restas.

Dentro de este bloque también podemos destacar diferentes juegos de mesa como el tres en raya, las cartas, el parchís o la oca… y diferentes juegos en los que se emplee la habilidad mental.

Las actividades deberán ser lo más atractivas posibles para una mejor comprensión. Incluso se podrán construir nuevos juegos lógicos con otros materiales, como por ejemplo macarrones, echándoles colorante y cogiéndolos de diferentes formas y texturas que ellos deberán distinguir y clasificar.

 

 

-La naturaleza: Este recurso siempre está presente pero muy pocas veces se saca el partido que se debería ya que se nos olvida que está ahí. Podemos plantar en el huerto o en el jardín patatas, tomates, lechugas… En caso de no tener huerto, también podemos utilizar el envase de un yogur o una botella y utilizar el recipiente para sembrar una semilla y que salga una planta.

A través de esta actividad podemos trabajar las unidades de medida como el peso (al echar la tierra o el abono), la altura (cuando comprobemos lo que han crecido), la capacidad (cuando podamos medir el agua que debemos echar a las plantas o a las verduras)…

Al final de curso podemos recoger lo plantado y realizar un gran mercado en la escuela en donde podremos comprar y vender “de mentira” los diferentes alimentos que hayamos recogido con monedas elaboradas por nosotros mismos. De esta forma, trabajaremos sumas y restas y el valor monetario.

Esta última actividad, con variantes, (ya que el mercado no trataba de productos plantados por nosotros mismos sino cosas elaboradas como puestos de flores, helados, pescadería)… la he realizado en una materia del Grado y ha tenido mucho éxito. Si ha triunfado con adultos no me imagino lo que puede ser con niños y niñas.

 

 

Conclusiones

Como he dicho muchas veces, los niños aprenden mejor con cosas más prácticas en las cuales ellos se sientan partícipes de lo que están realizando, por tanto debemos apostar por métodos de enseñanza más innovadores que despierten su curiosidad en este ámbito y que faciliten su aprendizaje para evitar o disminuir mayores problemas en un futuro.

¿Dónde está la “educación de calidad”?

– “Debemos luchar por una educación de calidad” y “vuestros derechos deben ser escuchados”.

Estas frases dicen grandes verdades pero esconden grandes mentiras. Y es que el verdadero propósito de quien las pronuncia no es el de cumplirlas y ganar un objetivo común para todos. Es un discurso que se utiliza para ganar objetivos particulares, por ejemplo unas elecciones, en este caso, en el ámbito educativo.

Esta nueva entrada está dedicada a criticar el funcionamiento del sistema educativo desde donde yo puedo ver los desajustes, que es desde la Universidad de A Coruña, donde estudio.

Llevo mucho tiempo pensando si es correcto lo que voy a hacer porque en realidad estoy criticando un sitio en el cual aún estoy pero no puedo seguir callado, sin dar voz a asuntos que pasan y que todos saben pero nadie dice.

La finalidad de este blog es dar mi opinión y por tanto, también lo utilizaré como instrumento para decir las cosas que no se pueden consentir, porque yo sí que quiero una educación de calidad y que se escuchen mis derechos. Por esto mismo es por lo que no puedo callarme.

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Que se esconde detrás de las palabras…

Mi sueño desde niño fue ser profesor, y para ello era necesario estudiar en  la Universidad. Me la imaginaba tal y como la “pintan” en la televisión: un espacio amplio, con grandes zonas verdes y enormes instalaciones.

El problema es que a veces cuando ves una cosa y no se corresponde con lo que imaginabas, puedes contemplar la triste realidad, y tus sueños se desvanecen. Al igual que cuando lees un libro e imaginas los personajes y los lugares como quieres y cuando sacan la película te llevas una desilusión porque implantan la vista de las cosas que ellos quieren. Tu imaginación, en este caso, gana muy poco protagonismo.

En el caso de la Universidad, o, concretamente en la Facultad de Ciencias de la Educación, la realidad, que de por sí “rompe” con tus ideales, hace que incluso se “trunquen” tus sueños porque son muchas las cosas que se tienen que mejorar y sea cual sea la dirección que en ella esté, todas ellas siguen exactamente igual.

Servicios: El día que me matriculé y vi mi facultad, pensé que se parecía más a una cárcel que a lo que en verdad era: unas paredes (las que dan al exterior) en las cuales se contempla más el cemento que la propia pintura. Le hace falta una buena mano de pintura. A día de hoy sigue exactamente igual. Sin embargo, al contemplar otras (como la de derecho), cambia bastante el asunto. Seguimos viendo la valoración que se hacen de unas carreras y otras en la actualidad.

Otro de los servicios que puedo decir que me tiene como poco “asqueado” tanto a mí como a casi todos los alumnos de la facultad es el Wifi.

En una facultad de educación en donde se llevan a cabo muchos trabajos en los cuales se debe buscar información a través de Internet, en donde estás día sí y día también realizándolos, no puede haber un servicio de Wifi tan malo, donde falla todos los días, y la mayoría de las veces tienes que ir a otras facultades para realizar los trabajos. Debo recordar también, que es un servicio que tenemos a nuestra disposición al abonar nuestra matrícula todos los años y al igual que es obligatorio ingresar  el dinero, también lo debería ser cumplir con los servicios que tenemos.

Son muchas las quejas que se han realizado de este servicio y no se ha hecho nada para cambiarlo. El único momento que he oído a la rectoría hablar de este tema ha sido el año pasado cuando presentaba su candidatura a las elecciones. Además también ha sido la única vez en la cual he visto al rector delante, en dos años.

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El polideportivo (al que he accedido por primera vez este año gracias a una de las asignaturas del Grado) también deja bastante que desear.

El primer día que accedí, encontré muchos trozos de papel repartidos por el suelo. No sabía a que se debía ese “decorado” y preguntando, me enteré de que se ponen esos papeles debido a las goteras que hay en el pabellón. También he de decir que en una de las clases una compañera cayó al suelo y se hizo daño, al resbalar con uno de los “charcos” que se forman en el suelo debido a las goteras.

Alumnos y profesores han protestado pero nada se ha hecho para cambiar la situación.

Profesores: Existe un gran número de profesores que me han dado clase en estos dos años que para mí, no merecen el puesto que están ocupando. Son muchos y muchas las que desearían estar en sus puestos y no lo consiguen, mientras otros siguen conservando el suyo a través de “pasotismo” y “vagancia” en el aula, leyendo los apuntes que traen preparados, dedicando las clases a ver como leemos los apuntes sin hacer explicaciones al respecto, o incluso teniendo alguna reclamación que otra por parte de los alumnos.

Lo peor de todo es que ese “pasotismo” entre algunos de los docentes se extiende también a los que regulan el cumplimiento de las reglas del centro.

En lo que se refiere a este tema debo decir que el año pasado, un grupo de alumnos de mi clase (en el que me incluyo), pusimos una reclamación a una profesora del Grado. A través de una carta se nos dio la razón ya que esta incumpliera uno de los artículos del reglamento. Además en ella constaba que la docente debería realizar una reunión con todo el grupo para explicar los criterios de evaluación empleados en las notas.

A día de hoy, sigo esperando por esa reunión, y aunque ella no lo cumpla no me parece normal que nadie acordara un plazo con ella para cumplir esa decisión o se encargara de ver si ella cumplió con su deber.

Al igual que si en una sentencia te imponen una multa por robar, en este caso se debería haber revisado que se cumpliera su deber.

Nuestra voz y nuestra  palabra se esfumó en el aire, una vez más.

No se realizan revisiones al profesorado, y si se realizan, nada cambia. Cada docente imparte su materia como quiere aunque poco tenga que ver con  el contenido que se intenta dar: una trae sus apuntes, otra publicita sus libros… y hay que estudiarlo porque sí. Además, en estos casos se evalúa en función de que pongas en el examen lo que “quieren oír y piensan” y no lo que tú piensas.

Además si te quejas en relación a algún aspecto con el que no estás conforme, muchos de ellos no hacen autocrítica y se dedican a «echar balones fuera» y a sentirse ofendidos por las quejas que les transmites.

Son muchos y muchas las que a veces no dicen estas cosas por miedo a represalias por parte de los docentes, precisamente porque se sienten desprotegidos.

Nosotros somos el cliente de la empresa, los que estamos labrando nuestro futuro con nuestro esfuerzo, y deberíamos poder hablar abiertamente sin miedo a lo que pudiera pasar, o por lo menos ver que decir las cosas negativas sirve para algo.

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Modalidades: Se nos “vende” que en la Universidad contamos con dos Modalidades (A y B).

La B en realidad está pensada en facilitar el estudio a las personas que no pueden estar en las clases debido a razones laborales u otras (es no asistencial), por tanto su nota final, sale del examen que realizan al final del cuatrimestre.

La modalidad A es la asistencial, debes realizar trabajos y el examen. Para elaborar la nota se tienen en cuenta la media de ambas partes.

Lo que nos dicen, es que los que estamos en la modalidad A, tenemos más facilidades para aprobar y llevar mejor nota pero en realidad las notas de los trabajos en la mayoría de las asignaturas bajan las de los exámenes. Mientras que los que van por la modalidad B, si sacan una nota buena en el examen esa es la que aparece.

En mi caso, han sido muchas las asignaturas que me han bajado los trabajos, la nota del examen, con el tiempo que estos te quitan.

Ellos sólo miran de hacer una media, los alumnos miramos por el esfuerzo que realizamos a lo largo del cuatrimestre. Además las quejas no son aceptadas por ellos, ¿Y yo debo aceptar la nota que me pongan sin decir nada al respecto sea justa o no?

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Facilidades para la mejora: No se dan facilidades al alumnado de los derechos que tiene o de sentirse arropados en caso de que estos sean vulnerados.

Es mejor a principios de curso hablar de los créditos de las asignaturas o de los países en los que podemos hacer las prácticas y no en saber que derechos tenemos o que debemos hacer si estos se vulneran.

Existen hojas de reclamaciones a nuestra disposición que como dije anteriormente poca validez tienen, unos representantes de los estudiantes que se reúnen a final de curso para abordar temas a cambiar y que únicamente se han dirigido a nosotros en la charla inicial de la carrera, un portal donde también podemos poner sugerencias y quejas respecto a algún aspecto de la facultad (al que ya he mandado alguna petición y no se ha tomado en consideración) y unas encuestas acerca de los docentes que has tenido, donde debes evaluarlos que no se a donde van ni si se hace algo al respecto, porque en algún que otro caso los hay y las hay que deben tener unas estadísticas a la altura del subsuelo, y ahí siguen año tras año.

Existen pues, diversas medidas pero parece que teóricamente ya que a la práctica no se suelen llevar, y si se llevan, no lo sabemos porque nadie nos dice nada en relación a este tema.

No debemos olvidar que somos los que a través de los pagos, mantenemos la Universidad en pie.

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Conclusiones…

Seguramente muchos y muchas penséis que hacer esto no es lo correcto o que «muerdo la mano que me da de comer». Otros me daréis la razón, habrá diversidad como siempre.
Lo que haré será respetar las opiniones de ambos y decir a los que no estéis de acuerdo que estoy «mordiendo la mano que me da de comer», pero esa comida la estoy pagando yo, por tanto tengo derecho a que sea de calidad.

Son muchas cosas las que deben cambiar y sigue sin hacerse caso al respecto. Hay muchos que se creen “intocables” sólo por tener un despacho y alardean de que tenemos una educación de calidad, pero todo eso no es más que un escaparate que sirve para conseguir apoyo en un momento dado y vivir del cuento cuatro años más.

Espero que esto sirva de algo, que por lo menos la gente pueda ver lo que pasa en realidad, y yo no me cansaré de decir las verdades que veo todos los días porque es así, como verdaderamente se puede empezar a cambiar y a caminar hacia una nueva educación.

 

¿Y tú cómo estudias?

Estudiar no es una tarea fácil, al menos en mi opinión.

A la hora de preguntar a la gente acerca de su preferencia por estudiar o trabajar a lo largo de mis años me he encontrado con diversidad de opiniones (como no podía ser de otra forma).

El grupo de gente que prefería estudiar antes que trabajar, alegaba que: “la vida del estudiante es la mejor vida que se puede tener”, “siempre sales de fiesta y te lo pasas bien”, “no tienes que afrontar gastos”, “no tienes que aguantar a jefes”…

El grupo de gente que prefería trabajar antes que estudiar, alegaba que: “estudiar no es fácil porque hay que poner mucho los codos”, “te evalúan todo el tiempo y no te puedes relajar demasiado”…

Evidentemente mi papel aquí, ha sido el de “entrevistador” por decirlo de alguna forma, ya que me interesaban las opiniones que podía haber en el ambiente y no el de juzgar las cosas buenas y las malas de cada una de las concepciones. He de decir que en el total de respuestas que he ido escuchando, ha habido más pertenecientes al segundo grupo, una postura que yo también comparto.

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La vida del estudiante…

La etapa de Educación Infantil se puede decir que es la etapa menos “memorística” y menos “dura”, ya que en la mayoría de los casos, los alumnos aprenden diferentes cosas a través del juego, la experimentación… Además no existe una evaluación en la cual se les hace “escupir” lo que van aprendiendo sino que tienen más relevancia las capacidades y destrezas que adquieren y el proceso que llevan a cabo para conseguirlo.

A partir de la etapa de Educación Primaria, cambia bastante el cuento y es que los niños deben realizar un giro de 180 grados en sus vidas porque, en esta etapa prima más el “saber decir” que el “cómo hacer para decirlo”. Comienzan con los exámenes, además de las tareas que tienen que realizar en casa.

Seguimos ascendiendo en las etapas educativas y llegamos al gran problema: Educación Secundaria, Bachillerato, FP, Grado Universitario… En estos niveles se complica mucho más la cosa y es que cada vez hay más datos en los libros, muchos más exámenes, contenidos más complicados y mucho menos tiempo para preparar todo.

Es frecuente que aparezcan los nervios, la ansiedad, el estrés, la baja autoestima… por no ser capaz de “memorizar” (en la gran mayoría de los casos) tantos datos.

Llegados a este punto, nos creemos que somos peores de lo que verdaderamente somos o que no valemos para estudiar. Además apoyamos esta última afirmación diciendo que el compañero o la compañera de al lado es capaz de estudiarse todo el temario en mucho menos tiempo.

Cuantas veces habréis pensado: “llevo días o semanas estudiando esto y aún no me lo sé bien y est@ compañer@ empezó ayer y ya se sabe todo”, o también: “que suerte tiene este que siempre cae en el examen lo que estudia”.

Está claro que la fortuna juega un papel muy importante en los exámenes, pero no siempre. También existen una serie de  “factores genéticos” que diferencian a unas personas de otras ya que hay a personas que les cuesta mucho más estudiar y a otras mucho menos. Ambos factores (fortuna y genéticos) no podemos cambiarlos.

Pero os puedo decir que existe un tercer componente que es muy importante en este punto y que todos y todas podemos cambiar: los métodos de estudio.

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Llevamos mucho tiempo haciéndolo pero… ¿Sabemos estudiar?

Me remito en este apartado al inicio de la entrada con la afirmación de que estudiar no es una tarea fácil. No consiste sólo en memorizar datos sin darles sentido alguno o estudiarlos tal y como nos los dan, ya que en muchas ocasiones el orden en estos, brilla por su ausencia.

Muchas personas se pueden pasar horas estudiando pero en realidad no aprovechan todo el tiempo que podrían aprovechar. Es mucha la gente que lleva toda la vida estudiando de la misma manera pero debemos tener en cuenta que no es lo mismo estudiar de una determinada forma para un examen de conocimiento del medio de 6º de Primaria que para una materia del Grado de la Universidad, por ejemplo.

Yo a medida que he ido avanzando en las etapas de escolarización he ido modificando mis métodos de estudio, porque los anteriores que utilizaba (como por ejemplo leerme muchas veces la misma página y repetirla muchas veces), se me han quedado poco útiles.

Es muy importante preguntarnos sinceramente si rentabilizamos bien nuestro tiempo o si podemos realizar cambios en nuestra forma de estudiar para hacer más efectivo nuestro estudio.

Existen diferentes métodos pero yo os diré los pasos que llevo a cabo para estudiar.

1. Lectura e identificación de las ideas relevantes. Es muy importante saber seleccionar las ideas importantes de las que no lo son. En muchas ocasiones, sea cual sea la materia, nos encontramos contenido que, en verdad, no interesa. A veces es complicado encontrar lo más relevante porque todo parece importante pero debemos realizar este paso para no centrarnos en información que no nos interesa y perder tiempo en estudiar lo que verdaderamente importa.

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2. Copiamos a limpio el contenido que consideramos importante. Este paso es muy importante porque en muchas ocasiones nos encontramos que en una página tenemos dos líneas subrayadas, en la otra nada, en la siguiente un párrafo sí y dos no… y al final con muchas hojas eso es un verdadero “caos”. Pasando al ordenador a través de Word la información, se acaba mucho antes y nos queda todo más ordenado.

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3. Esquematizamos los contenidos. Para tener una especie de “croquis” en nuestra cabeza, es muy importante organizar el contenido en apartados. Nos permite saber donde nos encontramos en cada momento.

4. Lo ponemos a nuestro gusto. En primer lugar, debemos tener en cuenta que los apuntes suelen venir a gusto del profesor que los realiza. Al igual que pasa con la comida, que un mismo plato no nos gusta a todos de la misma manera, lo mismo pasa con los apuntes de una materia, debemos ponerlos de una forma que nosotros los entendamos para aprenderlos de una mejor forma.

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Conclusiones…

Como os he dicho, este es el método que yo utilizo. Evidentemente a mi me sirve pero eso no quiere decir que le pueda servir a todo el mundo. Aunque parezca que puedo perder mucho tiempo realizando todos estos pasos, el tiempo que dedico a elaborar los apuntes lo gano a la hora de estudiar por ellos, ya que todo está mucho más claro y estructurado .

Espero que os sirva de ayuda o que por lo menos los y las que os encontréis con dificultades para estudiar, comprobéis si utilizáis un método de estudio adecuado y penséis si podéis probar con otros.

No es difícil, cambiar a mejor siempre es bueno y todo es coger el hábito.

♦♦♦ Información relevante: Aprovecho para comunicaros que tal y como dije en mi anterior entrada, las publicaciones serán cada 15 días.

Muchas gracias.

El periodo de adaptación en Educación Infantil.

El periodo de adaptación tiene una gran relevancia en la Educación Infantil. Le he querido dedicar un espacio a este tema porque considero que muchas veces se le resta importancia, se considera innecesario o no se valora como se debe.

La vida de los pequeños…

Tenemos que tener en cuenta que los niños, cuando son tan pequeños, viven a través de las rutinas en su vida diaria. Es decir, llevar unas pautas marcadas en su día a día desde que se levantan hasta que se acuestan, les facilitan mucho su adaptación al mundo.

Cabe destacar que esto no sólo le pasa a los más pequeños si no que todos y todas nos movemos siempre a través de las rutinas, (no de este tipo quizás), pero sí a través de otras similares.

Los niños se conciencian mucho de esas pautas y si algo se modifica, parece que de alguna forma, se le descontrola el resto del día.

No son sujetos por tanto a los que les gusten mucho los cambios. Se mueven mejor en el «asentamiento».

Evidentemente cuanto mayor sea el cambio, más magnitud alcanzará el trastorno para el niño.

La transición del ámbito familiar al escolar, es uno de eses grandes cambios por los que todo niño debe pasar, y aunque nosotros desde otra dimensión lo podamos ver como un cambio necesario e insignificante, los niños lo ven desde una óptica completamente diferente.

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Desde una óptica infantil…

En primer lugar, introducir a los niños en la escuela a los 3 años, provoca que el niño se sienta indefenso, inseguro, confuso, extraño… Debemos tener en cuenta que ese niño o esa niña ha convivido con sus padres o con las figuras que la han cuidado durante 3 años y que se ha desarrollado frecuentemente en un mismo contexto en el que ha interaccionado con las mismas personas.

Esta transición provoca que el niño o niña se deba adaptar a un nuevo contexto totalmente novedoso para el o ella, en el que se encuentre a personas completamente nuevas y en donde se le separe de su «zona de confort», por así decirlo, que es su ámbito familiar.

En segundo lugar también tenemos que pensar que hay niños y niñas que ya han sido matriculad@s en escuelas infantiles de forma optativa y que a algunos, quizás, no les costará tanto ese cambio. Lo que será claro es que les costará mucho menos que a los que no se han separado de sus familias nunca.

En tercer lugar, hay que tener presente que todos los niños son diferentes y que nos podremos encontrar en las aulas a niños muy extrovertidos que se ríen o que intentan manipular todo lo que encuentran por el aula y no echan en falta la ausencia de sus seres queridos, como niños que estén pataleando y llorando continuamente porque se piensan que los han abandonado.

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Para lograr el éxito en el cambio…

Por todo ello, creo que es fundamental crear un periodo de adaptación a ese nuevo medio que les rodea y a eses « nuevos habitantes» que no han visto nunca, para que poco a poco se puedan encontrar más seguros.

Para que se produzca un exitoso periodo de adaptación será fundamental la colaboración de las familias. Estas deberán presentar este nuevo cambio como algo positivo para ellos y ellas y no como un sufrimiento, de manera que los niños vean a familia y escuela como aliados y no como enemigos.

Debe ser un proceso gradual y constante pero sin que el niño o niña se sienta forzado en ningún momento porque estaríamos dando un mensaje erróneo a lo que queremos conseguir.

Por último se deben respetar los ritmos de adaptación de los niños. Unos lo harán antes y otros después pero finalmente todos lo acabarán aceptando.

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 ♦♦♦ Información relevante: Aprovecho para comunicaros que por diversos motivos, de ahora en adelante la publicación de las entradas pasará a ser cada 15 días en vez de cada semana. Por tanto la siguiente entrada será de hoy en 15 días, y así será sucesivamente.
Muchas gracias.

Imagina imaginando.

Presentación de la historia…

Hace dos semanas, en una de las materias del Grado tuvimos que llevar a cabo una sesión en la cual se pusieran en práctica actividades orientadas a la relajación y la respiración con niños. Como no podemos contar con ell@s, el resto de integrantes de nuestro grupo, debería hacer como que eran niños.

Una de las actividades fue contarles una historia. Ellos deberían tumbarse en una colchoneta, cerrar los ojos y dejar volar la imaginación siguiendo la historia que se les iba contando. En esta actividad nos apoyábamos de música relajante para hacerlo más entretenido.

Os presentaré la historia que inventé para llevar a cabo la actividad titulada como “imagina imaginando”. Diré antes de nada que es una historia pensada para que dure alrededor de 10 minutos y como se trataba de la actividad final de la sesión, la intentamos adaptar más a gente de más edad. Para llevarla a cabo con niños más pequeños se podría recortar la historia. Espero que os guste.

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Historia: Imagina imaginando…

Estamos en medio de un bosque. Es de noche y está lloviendo. Nos encanta que la lluvia nos moje el cuerpo, sentimos como las gotas recorren nuestra cara, nuestro cuello y nuestros brazos. A algunos nos hace “cosquillitas”, otros sentimos frío pero a todos nos gusta mucho.

A nuestro alrededor sólo vemos árboles muy altos y muy grandes y si miramos hacia el cielo podemos ver unos puntos blancos preciosos que son las estrellas. Entre todos esos puntitos blancos que podemos ver, hay un gran círculo blanco que es el más grande de todos los que hay en el cielo, la luna. Pensamos que sería muy bonito poder acercarse a esas estrellas o poder brillar como ellas.

Pero no podemos porque estamos en el suelo y no podemos volar, así que seguimos caminando por el bosque. No sabemos muy bien por donde ir porque la única luz que vemos es la de la luna. Así que escuchamos el sonido de un río, y vamos andando hacia la dirección que va el río.

Después de un rato caminando, podemos ver una luz pequeñita entre los árboles, cuanto más nos acercamos más brilla y además empezamos a sentir un olor muy agradable. Nos damos cuenta de que hay una casita que tiene las luces encendidas, también sale humo de la chimenea.

Empezamos a tener un poco de frío y para ponernos en calor pensamos que lo mejor puede ser entrar en la casa. Es una casa muy bonita. Está encima de un puente pequeño que está cubierto de flores de colores.

Al llegar a la entrada, nos encontramos la puerta entreabierta y entramos. Empezamos a mirar por las habitaciones de la casa. Todas tienen la puerta abierta pero no hay ninguna persona en esa casa.

Subimos unas escaleras y encontramos una puerta cerrada. Petamos pero nadie nos contesta, entonces entramos. Nos encontramos una chimenea muy bonita. Está llena de madera que está quemándose en el fuego lentamente y escuchamos el sonido del fuego. Al lado de la chimenea  encontramos un sillón muy grande de color rojo, parece un trono de los cuentos de princesas. Nos sentamos en él y entramos poco a poco en calor.

Nos fijamos que hay una alfombra muy bonita que está en el medio de la habitación, es una alfombra de muchos colores diferentes. La tocamos y da mucho gustito, es como si tocáramos algodón. Nos sentamos encima de ella y la alfombra empieza a volar por el aire. No es una alfombra normal y corriente, es una alfombra mágica.

Se abre la ventana de la habitación y salimos volando montados y montadas en ella. Subimos muchísimo y estamos al lado de las estrellas, que bonito es ver todos los árboles del bosque desde allí arriba. Tocamos las nubes, las estrellas y la luna.

Sería genial poder ir a cualquier otro lugar con la alfombra, nos encantaría ir a un sitio donde hubiera mucha nieve y atravesar las montañas. La alfombra nos lleva a dónde queremos ir y de repente aparecemos en un lugar lleno de nieve. Los copos de nieve nos caen en el cuerpo. Atravesamos las montañas nevadas y bajamos al suelo a jugar con ella, nos rebozamos y hacemos angelitos. También hacemos un muñeco de nieve. Cuando lo acabamos de hacer ponemos nuestro nombre en él para que la gente que pase por allí sepa que lo hicimos nosotras.

Nos damos cuenta de que es hora de volver a casa pero antes queremos hacer un último viaje. Cada uno quiere ir a un sitio especial. Nos vamos a imaginar a dónde quiere ir cada uno: una isla, el mar, un mundo hecho de golosinas. Vamos a ver desde la alfombra todo lo que pensamos.

Es hora de volver, ya es bastante tarde y le pedimos a la alfombra que nos lleve de vuelta a la casa del bosque. Nos despedimos de la alfombra pero ella quiere venir con nosotros. Aunque no hay nadie en la casa, sabemos que no es nuestra y le prometemos que siempre que queramos viajar al lugar a donde queramos ir, iremos a la casa. Ella nos llevará a donde nosotros imaginemos. Nos despedimos y caminamos por el bosque por el mismo camino por el que habíamos llegado a esa casa para volver a la nuestra.

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Imagen realizada el día de la puesta en práctica

En calma con uno mismo.

Estrés como forma de vida…

Siempre he pensado que los ritmos de vida que llevamos en el mundo actual, van demasiado rápido. El día tiene 24 horas y dicho así, parece que nos sobra el tiempo para hacer infinidad de cosas, pero llegados a este punto, nos damos cuenta que no nos llegan a nada.

Al igual que nos pasa a nosotros, esto también les sucede a los niños y niñas más pequeños casi diariamente, por así decirlo.

Se levantan por la mañana muy temprano y acuden al colegio. Allí tienen que estar un promedio de 8 horas y dependiendo de lo que hagan en el aula o de cómo se impartan los contenidos, los peques estarán más a gusto o con ganas de irse a sus respectivas casas.

Al mediodía a algunos los van a recoger sus familiares, mientras que otros, por diversos motivos se quedan en el comedor del centro, en el cual tienen un horario marcado para comer. Si alguien se sale de ese horario se queda sin comer, sin tener en cuenta que algunos no son tan rápidos comiendo como otros o que, no siempre la comida que hay es de su agrado.

Al acabar de comer, casi sin tiempo para descansar un rato, muchos de ellos y ellas van a realizar actividades extraescolares, por lo que pasan toda la tarde haciendo cosas.

Los más peques, son pura energía pero seguramente llegarán “derrotados” a sus casas después de ese largo día, y el único momento que tendrán para descansar, será durmiendo, por lo que ni disfrutarán del placer de estar relajados.

Esta situación se agrava incluso más en etapas posteriores ya que, en la mayoría de los centros, también se imparten clases por las tardes, por lo que los niños tienen menos  tiempo  para “evadirse” de esas rutinas marcadas que los rodean.

A partir de la etapa de Educación Primaria tenemos que añadir un condicionante a mayores: los exámenes y los deberes. Con clases por la mañana y por la tarde, a parte de actividades extraescolares, deberes para realizar en casa (que muchas veces son para entregar el día siguiente) y los exámenes, muchos de los niños y niñas acaban angustiados, agobiados y con ganas de abandonar, porque es demasiada “saturación” para su día a día. Un estilo de vida más parecido al de los adultos que al de los propios niños.

Aunque parezca que no, este estrés continuado y prolongado en el tiempo puede acabar desembocando en niveles altos de ansiedad (en etapas futuras) y  un sistema nervioso que genere rigidez en el cuerpo y que se manifieste como por ejemplo con dolores de espalda. En este último caso, parto de mi propia experiencia.

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Trabajando la relajación en las aulas…

¿Por qué no ayudar a los niños a relajarse o a encontrar la “paz interior” que les permita “huír” de ese estrés del día a día? Por qué no trabajar en las aulas técnicas de relajación que puedan ayudarlos  en su presente, desde Infantil, y en su futuro con la realización de exámenes y sus respectivos trabajos?

La relajación es un estado de reposo o tranquilidad. Un estado que nos permite dejar a un lado los problemas que nos acompañan en nuestro día a día.

Son diversas las técnicas que podemos llevar a cabo en las aulas para conseguir que los peques se relajen.

En la etapa de Educación Infantil, más que de técnicas de relajación, podemos hablar de juegos, que sin duda, serán una buena base para las etapas posteriores y para introducir este conocimiento en sus vidas.

Con los más pequeños podemos introducir la relajación, como actividad previa al sueño a través de cuentos, por ejemplo. También podemos trabajar la tensión y distensión de los músculos, diciéndoles que se imaginen que son diferentes animales como una hormiga o un elefante o que son semillas y se tienen que convertir en árboles.

La respiración se debe trabajar paralelamente a la relajación por ejemplo, diciéndoles que se imaginen que son globos y que se hinchan y deshinchan como los propios objetos.

La imaginación también gana un papel relevante en este apartado y les podemos contar una historia, mientras ell@s cierran los ojos y se la van imaginando. En este caso nos podemos acompañar incluso de música apropiada, para hacer el momento más especial.

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Para finalizar…

En definitiva, podemos aplicar diferentes técnicas en las aulas que los niños podrán poner en práctica en sus edades futuras para que los nervios no puedan con ellos, como pasa en la mayoría de las veces.

La semana que viene subiré una historia de relajación que he creado para un trabajo en grupo que hemos tenido que realizar dos compañeras y yo, para una asignatura del Grado. La puesta en práctica fue un verdadero éxito.

El teatro. Un recurso escondido.

La diversidad es incuestionable en nuestro mundo y se acentúa más en las primeras etapas de vida de los niños y niñas. No me estoy refiriendo en este caso a la diversidad que nos diferencia a unos de otros, exteriormente, a través de la etnia, el sexo… Sino que me estoy refiriendo a lo que nos diferencia internamente.

En las edades más tempranas podemos ver a niños y a niñas que son muy extrovertidos. Son capaces de relacionarse con amig@s pero también lo hacen con otros peques con los que apenas tienen trato sin ningún tipo de dificultad.

Muchos de ell@s tienen esa “habilidad”, por así llamarla, porque les es innata. Pero debemos tener en cuenta que en el desarrollo de relacionarse abiertamente con el grupo de iguales o con los adultos, hay otro componente que gana bastante peso y es el que se adquiere. Es decir, es fundamental el trabajo que se hace con los niños tanto en las familias como en la escuela para potenciar esas habilidades.

Por otra parte, también se debería tener en cuenta que no siempre podemos encontrar a este tipo de niños, abiertos, extrovertidos y con facilidades para dialogar con otros niños y adultos. Y es que existe otro grupo de niños que son bastante tímidos, no se relacionan con otros niños o se apartan del resto.

Esta misma situación se puede contemplar en etapas posteriores con el sentimiento de timidez a la hora de hablar en público.

Es un tema que tiene bastante relevancia ya que, durante mi vida escolar he contemplado en múltiples ocasiones a niños (en Educación Primaria), saber la respuesta de una pregunta que había realizado el profesor previamente, y no contestar por miedo a equivocarse o por miedo a que los demás se rieran de él, en este caso.

Pero es una situación que no se queda sólo en esas etapas si no que se manifiesta en etapas posteriores ya que en el instituto y en la Universidad es muy frecuente que haya gente que sale muy nerviosa al estrado a exponer los diferentes trabajos que ha realizado. Hay un mayor número de personas que tiene nervios que la que sale tranquila.

Se además, por diferentes casos que me han contado y he vivido, que hay gente que no se ha podido expresar en público con la misma frecuencia que otra, porque en el centro en el que ha estado matriculada, no se le ha dado a este apartado la relevancia que tiene y a la hora de llegar a la Universidad o de realizar un TFG, lo pasa muy mal por esa falta de práctica.

Por todo ello pienso que es fundamental trabajar en la escuela con un recurso para ayudar a los niños y niñas a perder esa timidez y esos nervios, y que ayuda mucho a lograr ese propósito.

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 ¿Cómo podemos ayudar a minimizar los nervios a hablar en público?

Es fundamental para aprender a hacer una cosa, practicarla. Lo mismo pasa con hablar en público. Por ello considero que existe un recurso que puede ayudar mucho a los más pequeños y que al ponerse en práctica en estas edades, ayudará sin duda en sus etapas futuras.

Ese recurso es el teatro, entendido como recurso educativo. Nos puede parecer un simple juego pero tiene una gran importancia. El teatro, en las primeras etapas, es una de las mejores formas de expresión y diversión.

Son muchas las mejoras que el teatro puede producir en los niños y niñas:

  • Mejora la expresión corporal y gestual. Los niños son capaces de utilizar las distintas partes de su cuerpo para expresarse, fomentando así la comunicación no verbal y perdiendo la timidez ya que todos y todas se encuentran haciendo la misma dinámica.
  • Mejora el lenguaje y la comunicación. Mediante este recurso se potencia que los niños y niñas amplíen su vocabulario, regulen el tono que utilizan para hablar y mejora la pronunciación de las palabras.
  • Disminuye la timidez a hablar en público. El teatro permite que los niños y niñas más tímidos vayan ganando confianza, lo que fomentará que aumente su autoestima y ayudará en sus etapas posteriores a que no se produzcan tantos nervios a hablar en público.
  • Fomenta las actitudes cooperativas. Permite a los niños a empatizar los unos con los otros ya que para que la obra salga bien, es fudamental que todos lo hagan bien. Si a algunos les cuesta más, los que mejor lo hagan los podrán ayudar.

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Conclusiones

Existen múltiples recursos para trabajar la timidez con la que parten muchos peques y con la que continúan muchos adultos.

El teatro es un recurso que debe ganar más peso en las aulas desde las primeras etapas para conseguir minimizar en un principio, y llegar a mitigar, (si es posible), la ansiedad  y los nervios que padecen muchas personas.